Ricardo Munerara Medina

Malos dias

Lo escucho entrar como todos los domingos, pero sus pasos no eran los normales, siempre pisaba fuerte, de la misma manera q siempre pisaba a los demás. Resurreccion termino de picar la cebolla y sin quitarse el delantal de cocina se dirigió a la oficina, lo encontró sentado en su escritorio ordenando recibos,letras de pago y su famosa lista de deudores morosos la cual la repasaba hasta diez veces al día como forma de relajarse cuando estaba con estrés.

Resurrección lo contemplo desde la puerta....... Todo era igual cada domingo, lo diferente era q el cuerpo q estaba sentado le faltaba la cabeza, resurrección no se asusto, camino despacio hacia el escritorio, se diría q disfrutando con cada paso que daba, el cuerpo de salvador justo seguía en su tarea inútil de leer su lista de deudores morosos q tanto le relajaba. Resurreccion salió de la casa q hacia esquina en la parte baja de la plaza central del pueblo, siguiendo el rastro de sangre dejado por el, camino lento mientras lo hacía su mente viajaba por los recuerdos....eran tantos y tan amargos que su mente saltaba de uno a otro sin orden cronológico. El rastro de sangre atravesó le plaza en diagonal,ella lo siguio, sabiendo ya de antemano a donde la llevaría..... Era domingo y todo el pueblo había salido de misa de medio día, en el atrio de la iglesia se veía la Figura del padre Amado, resaltaba en la multitud por sus vestiduras, lo q no concordaba con ellas era el machete q llevaba en su mano del cual destilaba todavía gotas de sangre.
Resurreccion llego hasta las escalas y se detuvo mirando hacia arriba, miro largamente a toda la gente q rodeaba al sacerdote, había un silencio sepulcral, el rastro de sangre terminaba exactamente donde estaba parado el el sacerdote, ella no dijo nada, no preguntó nada, el sacerdote la miro fijamente, los dos sabían q tarde o temprano algo así pasaria, el sacerdote bajo su mirada y ella siguió su dirección, a mitad de las escalas y con su mirada todavía colérica vio la cabeza de su marido, subió lentamente las escalas y se sentó al lado de ella, fue el minuto mas largo que el pueblo había tenido en su historia. Resurreccion suspiro muy profundamente, recogió la cabeza con las dos manos sintiendo la humedad de la sangre, fue entonces cuando hablo, "la pregunta es, esto acaba ya con todo el mal de este pueblo de mierda"




 

 

Todos los derechos pertenecen a su autor. Ha sido publicado en e-Stories.org a solicitud de Ricardo Munerara Medina.
Publicado en e-Stories.org el 15.11.2014.

 

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