Sergio Lubel

Sombras sobre la ventana

Giré la cabeza, pero no fuí lo suficientemente rápido.

En realidad nunca somos tan rápidos como las oscuridades, ellas cruzan las ventanas como sombras angustiadas por la pérdida de su proyector.

 

No te engañes lector como yo lo hice, no son juegos ópticos que tratamos de capturar con el rabillo del ojo...Ojalá lo fueran.

***

Fecha: 14 de Abril de 1912

Lugar: Océano Atlántico (41° 43’ 47’’ N, 49° 56’ 49’’ O)

 

En la cubierta del barco, un pasajero notó que bajo un cielo prístino una enorme sombra que no provenía de ningún lugar se cernía sobre la nave, asustado lo comentó con su esposa, quien a su vez se encargó de esparcir la inquietante novedad a lo ancho y largo de pasaje y tripulación. En poco tiempo y hasta el momento del accidente, 2223 almas estaban pendientes de una tragedia…

Quizás el Titanic ya se había hundido en el subconsciente de todos mucho antes de haberlo hecho físicamente.

 

Fecha: 06 de Mayo de 1937

Lugar: Base Aeronaval Lakehurst, Nueva Jersey, Estados Unidos de América.

 

Un gigante de 245 metros de largo, desciende suavemente desde los cielos;  toda Europa y toda América contienen la respiración...En Berlín, un hombre pequeño, de 1,75 m de altura y minúsculo bigote, mira a través de la ventana de su oficina en el parlamento, pero sus ojos se posan en una paloma muerta sobre el alféizar…

  

***

Mamá y Anny vinieron a visitarme temprano al trabajo, así que le avisé a mi secretaria que íbamos a desayunar al restaurante del último piso.

Les comenté lo que me pasaba y mamá confesó que a ella le pasaba lo mismo, pero que no se animaba a comentarlo abiertamente por miedo a que lo atribuyeran a su edad.

A eso de las 08:30 las oscuridades volvieron a aparecer, pero esta vez eran dos gigantescas sombras que ensombrecieron la cúpula del Empire State casi por completo...el restaurante quedó  a oscuras y la atávica inquietud cobró forma dieciséis minutos después, cuando una explosión en las torres gemelas que quedan —Quedaban— a poco menos de un kilómetro de distancia, sacudió al edificio como si fuera de papel...no terminamos de recomponernos cuando otra explosión destrozó la segunda torre.

Habían pasado algunos días desde el atentado cuando mi hermanita menor —en lugar de tranquilizarme— terminó por soldar en mi mente este terror que hoy te paso, mi querido lector:

 

—¿Y si todo lo fabricamos nosotros a través de nuestros miedos y así producimos los acontecimientos que aún no han ocurrido; y si creamos entre todos lo que—de otro modo—no pasaría?, quizás lo que vemos como una consecuencia es sólo causa del poder de nuestro inconsciente colectivo y de nosotros mismos al pensar tanto en eso. dijo Anny; las oscuridades son avisos de nuestras propias mentes...


¿Estás pensando lector, en alguna desgracia posible? Quizás debas acercarte a una ventana...

 

Todos los derechos pertenecen a su autor. Ha sido publicado en e-Stories.org a solicitud de Sergio Lubel.
Publicado en e-Stories.org el 03.09.2015.

 

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