Brandon Balderas Rocha

¿Con qué derecho?

Y parece irónico
estúpido inclusive,
que esté aquí como puente derruido
como puente que cruzó del narcisismo al desarmando.

Y lo sabes y lo sé, y me de duele hasta el alma.
Un puto puente, un hombre de trapo hecho puramente de hilos de corazón.
Bregué y di por ti más que nadie, te ensalcé, te endulcé, te apoyé … te amé.
Estuve cuando más necesitabas que estuviera, y estuve también cuando querías hundirte sola.

Te enseñe de mí y de ti, te mostré un panorama distinto, te mostré tantos caminos para que eligieras el tuyo o lo crearas,
y aún así elegiste tomarme de la mano y decirme “Creo en ti”.
Elegiste caminar sin rumbo, elegiste ir a donde yo fuera.
“A donde sea pero conmigo”.

Me mostré renuente y reticente, me rehusé a ser tu camino,
porque no quería me siguieras, quería me acompañaras.
Y sin embargo tú, empecinada en no ceder, decidiste seguir mis pasos
y yo enamorado confiado, decidí reducir la marcha y llegar a un equilibrio.

¿Con qué derecho te entregaste a mí?
¿Con qué derecho me convenciste en amor y locura a entregarme a ti?
¿Con qué doblemente maldito derecho te atreviste a proclamar “amarme por todas aquellas que no supieron hacerlo”?
¿Con qué derecho me permitiste sanar tus llagas y con ellas las mías?
¿Con qué derecho me dijiste, dices y dirás que soy el amor de tu vida?
Cuando con el izquierdo decidiste abandonar nuestro amor… por un crío en piel de adulto
que peca de insensible, ciego y falto de cariño como tu niñez.

Te amo y te deleitas inconsciente en sentirme tuyo en cuerpo y alma.
Te amo y cobijas aún con mis brazos tus inseguridades.
Te amo y solo puedes ser tú misma en mi pecho, ante mis ojos y con mis labios.
Y aun así, sabiendo que por más dolor que me causes yo lo perdono,
aún con completo conocimiento de causa de que nuestros cuerpos se hablaban de maneras que sólo nuestros silencios superan,
aún con la certeza de que eres plena conmigo, que en nuestro unísono los problemas pierden su definición,
los sentimientos sienten por si mismos y conjuntamente podemos vencer el tiempo…
Aún sabiendo que me amas como no amarás a nadie,
aún así, decidiste sumergirte en la infelicidad de un nuevo remedio de “amor”,
soltando mi corazón entre las piedras de una despedida sinsentido
y aferrándote la cuerda que te permita encontrarlo si lo extrañas.

He de admitir que tu valor me admira,
no cualquiera se lanza hacia lo desconocido,
y menos aun cuando se arriesga no poder salir.
Lo que no me admira es que a pesar de que me sostengas la mirada,
no puedas hablar de mí: ni con él ni contigo ni con nadie.
Que no puedas ser tú misma, como lo eres a mi lado,
que tus lágrimas no hablen y no sangren tus heridas,
que tus manos clamen a cada viento una comprensión que solo yo puedo brindarte,
mientras te la niegas y alguien más la ignora por completo.

Muchas penas yo tendré amor mío y no han hecho más que incrementarse desde tu partida.
Muchas penas yo tendré mi vida, pero sin lugar a dudas… esas;
esas no las conozco.

 

Todos los derechos pertenecen a su autor. Ha sido publicado en e-Stories.org a solicitud de Brandon Balderas Rocha.
Publicado en e-Stories.org el 14.03.2018.

 

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