Gustavo Fingier

¿PARA QUÉ APRENDER?

  • Papi, ¿Por qué te sentás conmigo a ver lo que aprendí, si para eso me mandas a la escuela?-  le preguntó Julia, de once años
  • Sucedió en el Reino de Mitonia- comenzó su padre- El Rey contaba con excelentes colaboradores, a quienes delegaba funciones que él mismo supervisaba. Su hijo veía que manejaba casi todo desde su oficina por lo que pensó: “para qué estudiar, si todo lo que tendré que hacer cuando sea Rey  será dar órdenes”. Y así sucedió, no se ocupaba para nada de su formación. Sin embargo, como  nadie se animaba a decirle la verdad al Rey, su hijo fue creciendo y logrando importantes diplomas en estrategia militar, finanzas, uso de armas, etc., sobre lo cual no tenía ni idea.
  • ¿Y qué entonces?- preguntó intrigada Julia.
  • Hay dos versiones, comenzaré con la primera. Dicen que cuando el Rey estaba muy enfermo, le dijo a su hijo que se hiciera cargo de algunos asuntos sencillos, pero notó que al pedirle que analizara la situación, no sabía que hacer. Por lo que se dio cuenta de que no estaba preparado. Cuando consultó a sus maestros, el de estrategia dijo que si no sabía matemáticas y estadística no podía aprender, y cada uno fue culpando a los anteriores, hasta que finalmente culparon al Rey por la falta de responsabilidad de su hijo. El otro final fue más grave, ya que al morir su padre se convirtió en Rey, pero al ver lo inútil que era, un inteligente General armó un grupo que lo ahorcó y tomó el poder del Reino.
  • Me explicarías el cuento.
  • Vos sabes que elegí este cuento, porque cada vez que lo leo descubro algo nuevo. Fíjate por ejemplo que el Rey logró algo tan difícil como delegar sin perder poder, sin embargo para su hijo no hacía nada. “Las cosas no siempre son como parecen”. El hijo estaba lleno de diplomas, pero la capacidad se demuestra con los hechos, no con Títulos. Muchas veces por miedo a decir la verdad, se arman cadenas de mentiras, que finalmente terminan mal. El Rey pago los mejores maestros, sin embargo, no alcanzó para que aprendiera. Es por eso que, contestando a tu pregunta, estoy con vos acá. Aunque paguemos la mejor escuela, los mejores maestros, tus padres somos los responsables de tu educación que empieza y termina en casa y se complementa con la educación formal. Podría continuar desarmando este hermoso cuento, pero lo más importante para vos, está en el segundo final, en el que el nuevo Rey fue asesinado. Podrán fracasar tus maestros, podremos equivocarnos tus padres, pero la que pagará las consecuencias serás vos. Por eso debes esforzarte y superarte, y serás alguien en la vida.
 

Todos los derechos pertenecen a su autor. Ha sido publicado en e-Stories.org a solicitud de Gustavo Fingier.
Publicado en e-Stories.org el 10.10.2018.

 

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