Lizeth Yanes

El día que se fue

Esta es la historia, solo sucedió así inesperadamente, nunca puedes creer que gente tan joven solo desaparezca de tu vida. Ni siquiera recuerdo que pasó creo que fue un accidente. Lo que si me marcó fue tener que aceptar su ausencia aun estando presente.

Sucedió una tarde extraña de otoño, aunque donde vivo no existe pero se veía la tarde color naranja, la brisa suave, y solo me informaron que ya no estaba con nosotros. Fue un impacto muy grande para mí, pasan en un momento todas las imágenes vividas con esa persona que tanto amaste. Se hicieron todas las cosas que haces cuando sucede. Llegan tus amigos y familiares a consolarte. Algunos no pueden comprender el dolor pero es importante que estén ahí. Solo recuerdo muchas lágrimas, no hay gritos ni escenas, solo lágrimas. Recuerdo a su madre, pero no sé porque no me acerqué a ella para consolarla, supongo que yo necesitaba más consuelo. Llevaba días llorando, triste, me preguntaba cuando acabaría, sin saber lo que me esperaba. Pasó una semana, el dolor aún estaba fresco. De repente recibo un mensaje de WhatsApp de un número desconocido. Era un muchacho bien parecido. Me saludó, él si sabía quien era yo, lo sabía muy bien. Me habla y me dice, me perdiste hace una semana, aquí estoy vivo pero no sé dónde estoy. Si era quien yo pensaba que era, solo podía decirle que lo amaba aunque no fuera él y así lo hice. Él decía que aún se sentía adolorido pero tenía su cuerpo como si nada aunque era otro cuerpo. Por mi mente pasaron muchas cosas, buscando explicaciones reales a lo que pasaba, quizás se hizo el muerto para alejarse de mí sin causarme tanto dolor, será que al parecer te duele menos cuando la persona se va y no puedes hacer nada. Pensé en muchas cosas pero luego el tiempo lo aclararía todo. Un día se apareció de repente, no sé cómo hizo para estar ahí, yo caminaba por la calle y apareció, conversamos, en realidad no lo toqué, temía que se fuera de nuevo, es difícil tener a alguien ! que amas en frente y no poder abrazarlo ni acariciarlo. Me contuve porque me conformaba con su presencia. Hablamos de todo lo nuevo de su nuevo hogar, no recuerdo mucho lo que dijo sobre eso, es que yo solo disfrutaba verlo, eso era más importante. Luego llegamos a mi casa, fui a buscar algo adentro y cuando salí ya no estaba. No se despidió de mí. Creo que le dolía hacerlo.

Despues de varios días de conversar por WhatsApp, de tratar de descifrar lo que sucedía, hablábamos cada día menos, quizás empezó a hacer su vida en el nuevo mundo, yo sé que no me decía que me amaba porque sabía que no podía regresar, no sabía como hacerlo. Yo lo sigo amando y debo continuar con mi vida sabiendo que el está vivo en otro lado, no conmigo. Aun sin un te amo pero yo sé que me ama, es que no puede regresar. Regresar a este mundo y a lo que era con un cuerpo. Seguimos hablando de vez en cuando, yo sé que hizo su vida, yo también la mía pero no hablamos de eso. Luego desperté, era solo un sueño. Gracias a DIOS.

 

Todos los derechos pertenecen a su autor. Ha sido publicado en e-Stories.org a solicitud de Lizeth Yanes.
Publicado en e-Stories.org el 20.08.2019.

 

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