Maria Teresa Aláez García

Peleas, peleas, peleas.

Peleas, peleas, peleas.

Cuando un niño nace, si esta sano, es un ser en blanco dispuesto a recibir todo lo que se le entregue.

Si no esta sano, sigue siendo un ser en blanco dispuesto a lo mismo pero con el agravante de que quizas necesite otros recursos para poder integrarse en la sociedad en la que le toque vivir.

Nadie es plenamente consciente de lo que entrega a un niño. Tampoco nadie se para a pensarlo.

Y nadie se para a pensar si lo que ha recibido es justo, le hace mejor, mejora a quienes estan a su alrededor y mejora su entorno.

Asi  que recibimos mucha ignorancia y mentira. ¿En que sentido? En que no entiendo por que la sociedad se empeña en enseñarnos en vivir una mentira desde niños. Si se dice la verdad y es dura y cruel para los adultos, dicen que es dura y cruel para los niños. Si el adulto tiene claro que la realidad es dura y cruel no ha de ocultarlo a los pequeños pero si prepararlos para que salgan con éxito, creativamente y con lucidez de esa maraña. Y un niño, mas otro, mas los adultos, progresivamente, cambiarian ciertas maneras sociales como se ha hecho siempre. La gente tiende a copiar y aceptar lo que ve que le hace feliz, que le ayuda a sobrevivir y que le mantiene unido a sus iguales.

Deberiamos saber hablar, dialogar y enseñar. No a palos, con gritos y bruscamente. Y sobre todo a saber aceptar lo que no gusta pero que puede ser mejor. Enseñar a pensar. Eso es peligroso para la sociedad porque los individuos que piensan pueden descubrir sus mentiras. Al menos para una sociedad como la nuestra. Para una sociedad sincera, es simplemente otra manera util de ver las cosas que puede ayudar a encontrar otras soluciones. Y aceptar un si o un no de modo creativo es mas util que enfadarse. Hay que saber ver el lugar, momento y hora y sobre todo, poder dar explicaciones y saber recibirlas.

En nuestra sociedad no se trata a la gente como iguales aunque se diga que si. Se siguen colocando niveles. Las personas tienen unos esquemas en la mente que les da seguridad y hay algunas que los tienen grabados a fuego en su mente y en su corazon de tal modo que no piensan que las cosas pueden cambiar, pueden acabar y recomenzar o pueden empezar otras cosas distintas. La naturaleza evoluciona constantemente y hasta los seres inertes, piedras o agua, reciben cambios: son erosionadas, desgastadas… Todo va cambiando, todo es mutable. Por tal razon no se puede pedir a nadie que entregue su vida, sus pertenencias, su familia, por algo o por alguien gratuitamente arguyendo el honor, el amor a la patria, la necesidad de que uno muera para salvar a muchos. Esto ha ocurrido desde la prehistoria. Sacrificios humanos, voluntarios o involuntarios. Por dioses, por reyes, por paises, por los instintos y anhelos de quienes han tenido un poder manchado de sangre o comprado con oro. El oro no es mas que un metal como la plata o el cobre. Tienen propiedades distintas y cada uno tiene un uso concreto. Es muy bonito porque brilla pero no deja de ser un metal. Tiene mas valor todo el trabajo que se usa para procesar el metal desde que sale de la mina que el metal en si y tienen mas valor las personas que trabajan en la mina y quienes luego procesan el mineral que el propio cuerpo inerte. Si se rompen esos esquemas, si se tambalean esos parámetros que han metido en el ser humano a fuerza de violencia incluso, cuando este mismo ser humano ve que esas enseñanzas se tambalean, se pone violento y reacciona del mismo modo, interfiriendo en un cambio que, posiblemente, fuera positivo para el.

Deberian enseñarnos a reconocernos y ver nuestras cualidades y nuestros defectos pero sin perder nuestra identidad. Cada cual valemos para hacer unas cosas y por otro lado nos puede gusta hacer otras. Si usando nuestras capacidades podemos hacerlo porque queremos y valemos para ello, este afan deberia ser alentado y recompensado. Pero se nos enseña lo contrario: a temer a la gente, a competir con ella, a usar malas artes para tirar al otro, a tener un mal fondo para actuar. Se nos enseña el remordimiento, la venganza, la frustración y a maltratar de palabra o de obra a la gente. Se nos enseña a despreciar y de este modo igualmente se nos hace vulnerables para recibir dichos ataques. No se nos permite crecer y madurar interiormente para tenernos controlados de algun modo, con la ignorancia de nosotros mismos y de los demas.

El poder del pensamiento, de la autoestima, del cerebro, de la palabra, son enormes. La inteligencia y los conocimientos ayudan mucho. Pero el saber usar el poder es lo mas importante. El hecho de “poder hacer algo” – a eso se refiere el poder – deberia hacer que las personas que pueden hacer algo lo realicen creativamente y no solo en provecho propio sino tambien por los demas.

Si aprendemos a conocernos a nosotros mismos y sabemos pasar por encima de nuestras cualidades y  a subsanar nuestros defectos, podremos establecer una relacion equilibrada con el otro. En caso de conflicto siempre se podra ver una resolucion creativa y favorable sin alterarse ni insultarse ni provocarse. El hecho de hacer estas cosas da muestra de ser personas debiles e inmaduras, por mucho dinero y poder que se tenga y sobre todo, da muestras de estar aferrado solidamente o a principios o a cosas materiales y de no ser flexibles a la hora de saber cambiar, progresivamente, para poder superarnos. Si no fuera asi, no creceríamos nunca y en nuestro propio cuerpo y en toda nuestra vida se dan cambios. Si ocurre personalmente, como no va a ocurrir en nuestro entorno y en todo lo que se construya en este planeta nuestro y sea realizado por quienes vivimos en el.

Ademas debemos darnos cuenta del ejemplo que damos para quienes son inferiores en edad o piensen que son inferiores por cualquier otra razon. Inferior no es nadie. Nosotros, la sociedad, hemos calibrado unos baremos por los cuales medimos a la gente y eso tampoco es acertado. No es menos un camarero que lleve trabajando desde los dieciséis años porque le gusta su trabajo y este cincuenta sirviendo copas y haciendo que la gente se encuentre a gusto en su cafeteria, que un medico por muchos estudios que tenga. Ambos realizan un servicio, ambos han tenido una vocacion, ambos han tenido que prepararse a su manera y ambos han sacrificado esfuerzo, tiempo, dinero y estar con sus familias para poder ser personas utiles a la sociedad. La sociedad nos ha enseñado a valorar al medico por encima por sus estudios, porque salva vidas y porque tiene unos conocimientos y realiza un trabajo que no todos somos capaces de hacer. Pero el camarero ayuda al medico a su manera y el sentarse en un lugar donde uno se encuentre a gusto y le sirvan una bebida sabrosa, ayuda  a que suba la autoestima. El sentirse querido y bien recibido, ayuda interiormente y el descanso de no tener que realizar la accion de prepararse un café o de hacerse el desayuno ayuda al descanso. Si el camarero mantiene limpios los objetos en su cafeteria nos libra de bacterias y hongos que pueden ser malos para nuestro organismo y el paisaje que tenga el lugar donde el camarero tenga su cafeteria, ayudara espiritualmente a nuestro cuerpo.

Otra cosa son los medicos irresponsables que solo buscan su bienestar economico y matan a la gente y los camareros irresponsables que por ganar un duro permiten a sus clientes llegar al coma etilico.  

Etc … con el resto de las profesiones.

Es cuestion de saber mirar la realidad y no de imaginarla.

 

 

Todos los derechos pertenecen a su autor. Ha sido publicado en e-Stories.org a solicitud de Maria Teresa Aláez García.
Publicado en e-Stories.org el 01.05.2009.

 

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