Maria Teresa Aláez García

Pensamientos erroneos

PENSAMIENTOS ERRONEOS

Debo de tener alguna enfermedad, discapacidad o síndrome extraño que los médicos aun no han sabido diagnosticar. O tengo una gran inmadurez psicológica y no me quieren decir la verdad por no hacerme daño emocionalmente. Quizás padezca la combinación de varios síndromes y sea más difícil el concretar que me ocurre exactamente. Acudo a los psiquiatras para que me valoren, por iniciativa y voluntad propia – al menos he acudido a seis en toda mi vida y a diez o veinte psicólogos – y salvo algo de ansiedad o depresión, de las cuales, aparentemente, salgo en menos de un mes o dos, no tengo nada. No hay nada irracional en mi conducta, no tengo ningún problema grave, nada. Alguno me ha tenido que decir que les deje de dar el “follon” porque – es cierto y el pobre hombre me lo dijo porque la verdad, el tiempo lo necesitan para las personas realmente enfermas – se debían a los clientes con tratamientos psiquiátricos y psicológicos serios y  reales y no era mi caso.

Pero posteriormente, cuando me encaro a la vida real, siempre están los conocidos o “amigos” de turno – dudo mucho acerca de ese tipo de “amistad” – que me envían de nuevo a que me lo “haga mirar”. Estoy por empezar a decirles que quizás sean ellos los que se lo tienen que “hacer mirar” porque eso de dar consejos gratuitos de tal modo a las personas normales que conocen o desconocen – también me han dado dicho consejo por Internet, personas que en su vida me han visto ni tienen referencia alguna mía, en un medio donde casi todo, por no decir todo, el mundo miente o todos mentimos -  y sin tener las carreras de psicología o psiquiatría ni siquiera iniciadas, solo por ser ingenieros o madre o padre “de” y por lo que han leído o visto en algún lugar, no tiene gran validez, la verdad sea dicha, aunque para estas personas que son mas “papistas que el papa”, esta acción posee autoridad y la mayor credibilidad. Como tienen “un titulo de algo o dinero” todo vale pero vale igual lo que ellos o ellas hayan leído que lo que pueda haber leído yo que al menos si curse en la universidad cinco asignaturas de psicología en distintos ámbitos: el criminal, el educativo, el social, etc… ¡Ah!, pero son personas de éxito – o eso creen – y piensan que el mundo esta construido a la imagen y semejanza de lo que contiene su cerebro, sea por lo experimentado, sea lo aprendido y como son inseguros, no creen que lo nuevo o contrario a lo suyo deba de ser valido so pena que se lo muestren con hechos racionales y personas que tengan una titilación sobre el tema y aun así, le dan la vuelta. Por ejemplo, la gran cantidad de “doctores y expertos en el tema” que dan su opinión y sus “teorías” concluyentes sobre “Obesidad” o sobre “Buenas costumbres”, basándose en lo que han visto en su familia o en su pueblo o en lo que han leído en revistas supuestamente especializadas o en Internet, ellos o ellas, única y exclusivamente. La gran mayoría piensa que la obesidad se produce por “comer en exceso” porque ha visto a sus familiares comer mucho.  Y amplían y colocan esa opinión sobre todos los obesos del mundo mundial. E incluso quitan la razón a los obesos que están siendo tratados por enfermedades hormonales de distintos tipos, que tienen diagnósticos y medicación recetada por médicos especialistas en medicina interna que si saben de que hablan y que controlan no solo su régimen de comidas sino el ejercicio, el azúcar, el calcio y el hierro para que el obeso no muera de anemia o de diabetes. Y sin ser sociólogos o juristas o abogados, se dedican a criticar la sociedad y a la justicia y  a duras penas se han aprendido algunos artículos de la constitución española.  Eso si, sus verdades son absolutas y a quienes se las discuten, los envían al psiquiatra.

Que me dejo llevar por la opinión ajena. Es que se me ha mostrado que la propia no tiene un asentamiento. Todo lo que pienso es erróneo aunque la experiencia o lo estudiado me diga lo contrario. Todo lo que digo tiene un fundamento obsoleto o las personas a las que leo no tienen títulos o gran fama en el mundo de la información. O no ha ganado premios o no ha llamado convenientemente la atención.

Y es que a mi la fama en realidad no me importa. La fama de famoso, de ser famoso por algo, de salir en los periódicos, de ser una persona llamativa. Nunca he tenido la intención de llamar la atención aunque mis acciones digan a las personas que “lo saben todo sin conocer a nadie cara a cara” que si, que son para llamar la atención. Que me descontrolo cuando me enfado… como puede ocurrirle a cualquiera. Que mis reacciones son raras… para mi lo son las reacciones de otras personas pero entiendo a cada cual con todas sus circunstancias y no me pongo a encasillar gratuitamente porque no me gustan las etiquetas. Como todo lo veo bajo mi particular prisma y ese prisma debe de tener algún tipo de “tara”… Recuerdo lo que me costo entender el culteranismo de Góngora y el conceptualismo de Quevedo. Para mi  ambos, junto con Lope de Vega y Cervantes, eran personas de poesía y literatura con un vocabulario muy rico y brillante. Quevedo ya usaba mas palabras que las que recogía yo en cualquiera de mis trabajos y aunque intentara no dar brillantez a sus poemas y simplemente acudir al concepto, a mi me ha parecido siempre brillante. Entiendo que habría que ponerse a la altura de aquellos eruditos – es decir, sacarse la licenciatura de literatura – para poder entender claramente dicha diferencia.

Lo que si me importa es la mentira y la verdad. Aunque ya paso por encima de eso pero si me interesa conocer para poder encarrilarme, para saber exactamente que es o donde se encuentra la realidad y eso es dificilísimo de entender. Se puede entender la realidad de cada cual bajo sus puntos de vista, bajo sus condicionamientos pero una realidad general, es muy difícil. Si los sentidos nos engañan, si nuestra mente también, si nuestros semejantes también… ¿Qué tipo de realidad podemos conocer?

Lo cierto es que soy muy ilusa.

Debo de corregir muchos aspectos que solamente desvían mi pensamiento y acciones de la realidad.

Por ejemplo:

1.- Creer que todo el mundo es bueno o tiene un fondo o un fin bueno. Eso es una mentira que creo ciegamente y me dedico a intentar sacar lo mejor de la gente, a verla buenamente. Cuando la gente se comporta, piensa y siente como si fueran aves de rapiña. ¿Para que nos sirve el raciocinio? ¿Para cazar más presas? Quiero dejar de mentirme de este modo a mi misma. Pero no puedo. Porque también encuentro personas, buenas personas, que no son aves de rapiña y son seres humanos.  Pero si envío a alguien de confianza a ver a esas personas, me vienen hablando defectos de ellos o ellas que yo, por más que me esfuerzo, no consigo ver.  Y no entiendo como, a pesar de ver la televisión y las noticias de la red, a pesar de ver, escuchar o haber vivido experiencias negativas, me siga convenciendo de la bondad de la gente y de que puede hacerse algo bueno con ella. Por otro lado soy misántropo – si se dice así – porque veo que el ser humano esta destrozando el mundo y a si mismo sin piedad, solo por un cuarto de hora de gloria. Y aun así, algo dentro de mi me dice que continúe, que siga, que no me detenga, que siga pensando así. Debe ser algún error hormonal o un golpe que seguramente me di en la cabeza de niña, de los muchos que recibí. un golpe que seguramente me di en la cabeza de niña, de los muchos que recibí.  Y la hipocresía es lo peor. Aquel espectáculo que se forma cuando la persona de confianza se acerca y dice “es que cuando estas tu delante, todo es positivo y bueno y cuando te vas…”.

2. Por otro lado debería de contratarme alguna empresa de esas de recursos humanos para detectar a la gente perversa y dañina. Cuanto mas fe pongo en una persona, a menudo sin conocerla, resulta que peor es.  Y por mucho que me empeñe en defenderla, la ilusión del punto uno me impide ver la realidad del punto dos. Me engaño a mi misma con muchísima facilidad. Menos mal que me desengaño con la misma facilidad. Pero es extraño que con ciertas personas si y luche por ellas y las defienda y al final esas personas logren situarse en la vida y salir del agujero en el que estaban metidas y con otras ni siquiera me llama el moverme y seguramente estaban peor que estas. Además las apreciaciones que hago de las situaciones y las personas son horribles. Cuanto mejora las veo, mas positivas, cuando mas pienso que debo luchar, resulta que las condiciones son peores. Para esto, no tomo partido por nada ni por nadie y sigo dando palos de ciego porque la humanidad, constantemente me siga diciendo que va a seguir matando, robando, engañando, violando, mintiendo y quizás solo pueda estar ahí para limpiar heridas, curarlas y ayudar a salir de hoyos en los cuales se vuelve a caer de otros modos.

3. Otra ilusión absurda es la de “verme joven” o sentirme joven. Ya no es mi tiempo. Ahora los jóvenes tienen su tiempo, han de emparejarse unos con otros y dejarnos a los mayores en paz. Ahora ellos han de construir el mundo o reconstruirlo. …. No ser por que vienen esas ganas de unirme y trabajar y de moverme con ellos cuando me miran con gran respeto esperando a que me aparte y me vaya. Cuando era jovencilla, por ser joven. Más joven, por ser fea, inculta y callada. Ahora por ser mas fea, mas gorda y mas mayor y descabezada.  En todo momento, porque la gente quiere sacar algo: o quitarse el trabajo sucio de encima o dinero o sexo. O mirar belleza. Y no dispongo de nada de eso. Ni tengo conocimientos y los poco que tengo se me olvidan, o soy espantosa o no tengo ni un duro y no doy morbo.

4. Para no variar, el exceso de energía y el aprovechamiento del tiempo. Me educaron para hacer muchísimas cosas a la vez y programar mi tiempo para aprovecharlo. De tal manera que me cuesta mucho estar ociosa, mirando la televisión sin hacer nada. Eso saca de los nervios a todos los que tengo a mí alrededor. Yo creo que excepto mi madre, que mira mucho eso de la belleza y la buena presencia y la mujer se ha asustado de ver en lo que me he convertido tras mi matrimonio, los demás han hecho o tratado de hacer lo posible para detenerme, sea haciéndome engordar, sea impidiéndome realizar tareas. Me acostumbre, por esa razón, a hacerlo todo sola dado que a la gente le encanta pensar, dilucidar y tergiversar pero no les gusta ponerse en acción y menos hacer el trabajo sucio. A la gente solo le gusta hacer las cosas que saben, que cuestan poco tiempo y nada de dinero, que les resultan fáciles y que las dejan siempre bien. Así que llegamos los pringados como yo, nos cogen, nos ponen a su servicio, como hacen los líderes y mandatarios y como han sabido elegir a las personas para que hagan el trabajo sucio y se las exima a ellas de realizarlo, limitándose a poner la guinda en el pastel, se las tiene en mucha consideración. Ohhh. Bajo la presidencia o la alcaldía de Juanito se ha construido un parque, avenida u hospital. El dinero suele ser del contribuyente.  Las gestiones las han realizado los secretarios y subsecretarios de los concejales o consellers o ministros que de paso se llevan una buena pasta por sus gestiones, además de sus sueldos. Y el que ha construido realmente el parque ha sido Pepito, el marido de mi amiga que es albañil y se ha currado el mes de agosto bajo el sol con el cemento armado y poniendo ladrillos y demás, pagados por el dinero que el mismo y sus vecinos han dado cuando han hecho la declaración de la renta. Pero Pepito no tiene estudios, a lo sumo la EGB y por circunstancias de su vida, lleva trabajando en la obra desde los dieciséis años. Eso si, por su trabajo y los mil euros u ochocientos que cobra en la obra, paga declaración de la renta como esta mandado.  Y tiene carnet de partido y tiene también del sindicato. Juanito es quizás, registrador de la propiedad y su familia es rica y tuvo muchísimos posibles y tiempo para tener cincuenta novias, sacarse la carrera, desgraciar a otras cincuenta y a cien o doscientos compañeros, y hay que amortizar la carrera y los años de oposición que se cargaron sus padres así como la gran boda con una niña bien.  Y Pepito tuvo que dejar el jornal en casa para ayudar a mantener a sus hermanos. Quizás uno de los hermanos de Pepito pudo estudiar para ser maestro o registrador de la propiedad, con becas y el esfuerzo de  toda la familia pero no se mete en política para no mantener la mentira o si lo intenta, no llegara a nada so pena que sea despiadado, prepotente y creído, así como mentiroso, para no ayudar a quienes, como su hermano, dejaron su vida y futuro en sus manos creyendo que hacían bien y que su hermano lograría un mejor planteamiento de la sociedad, y los deja tirados con una mano delante y otra detrás.

Pepito cobrara ochocientos euros. Los materiales, a pesar de los descuentos, si habrían de costar mil, costaran dos mil en factura pero se pagaran mil. Si se ha de pasar por el subsecretario de la concejalía de urbanismo, el secretario, el concejal, el alcalde, el subsecretario de la conselleria de urbanismo de la diputación, el secretario, el conseller, el subsecretario del ministerio de vivienda y urbanismo, el secretario y el ministro y contando con que los subsecretarios no verán un duro y de los secretarios un tanto por cien, pero añadiendo mil por cabeza, tenemos ya nueve mil euros mas, así que la obra cuesta diez mil euros y como es un ministro añade nueve mil mas en concepto de favorecer al pueblo correspondiente con el parque o el hospital. Y Pepito se hundirá en la amargura cuando se quede sin trabajo por la crisis en la construcción mientras que Juanito se ira de vacaciones con la familia la primera quincena de agosto y con su amante al Caribe la segunda semana de agosto, una amante bellísima y joven o joven, bien situada o bien instruida, que se merece que paguen por ella los mejores hoteles y las mejores ropas por lo guapísima que es y la mala idea que tiene, pero que no grita porque es súper educada aunque luego pegue puñaladas traperas hasta a su madre y compañeros de trabajo, poniéndolos a ellos como culpables porque ella es incapaz de hacer daño y solo se defendía, para regalarle y retozarse mientras Pepito se las ve y se las desea para dar de comer a sus hijos.

Pero eso se llama igualdad de oportunidades, el capitalismo que es tan bueno y nuestro sistema social que es mucho “mas mejor”.

Ya se me ocurrirán mas cosas, esto no se queda aquí.

 

 

Todos los derechos pertenecen a su autor. Ha sido publicado en e-Stories.org a solicitud de Maria Teresa Aláez García.
Publicado en e-Stories.org el 23.08.2009.

 

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