Juan Carlos González Martín

Toe en el paro

A Toe le han despedido y tiene que ir a arreglar los papeles a la oficina del paro.
¡¡¡Riiiiiiiing!!!
El despertado suena a las siete de la mañana. Toe ha oído que se monta mucha cola en
la oficina del paro y tiene que madrugar para esperar la menos cola posible y entrar
cuanto antes ha hacer los papeleos y tener el mayor tiempo libre posible para,
básicamente, tocarse los cojones.
¡Flas!, un poco de agua en la cara.
¡Grs!, el peine por el pelo.
Con esto basta. Total, no cree que le atienda la chica de sus sueños.
Con el chándal sucio y legañas en los ojos emprende el camino hasta ese infierno.
- Si estoy en el paro, estoy en el paro. No se para que cojones me hacen perder
toda la mañana besándole el culo a esos sopalpollas – piensa Toe, mientras se
encabrona mas y mas.
Llega allí y sus sospechas son ciertas. Una cola del copón. Son las 7:30 de la mañana y
el sol ya se asoma por el horizonte. Un calor de la hostia. Hay gente que incluso se ha
llevado la silla de playa y están allí plantados, leyendo el periódico o tomando café.
Toe se pone el último en la fila.
- ¿Esto va por vez? -
- ¿Esto va por número? -
- ¿Me tenían que enviar un número a casa? -
- ¿Me lo han enviado y no lo he visto? -
- ¿Lo ha perdido el cartero por el camino? -
TUM TUM, cuanto mas piensa Toe, mas nervioso se pone su corazón.
-¿Estaré perdiendo el tiempo en la fila?-
-Alguien me habría dicho algo, ¿no?-
Una señora gorda, fea, vieja, con una berruga encima del labio superior (me refiero al
labio de su cara. El otro no lo he visto y, con suerte, nunca lo veré) se pone detrás de
Toe y le pregunta:
- ¿Cómo va esto? ¿por vez? –
- Pues no tengo ni idea, señora –
Pero para esto estaba el homosexual marujon de cincuenta años que está delante de Toe
que ha detectado todo el percal y nos saca de dudas al trol y a mí.
- Simplemente hay que esperar la cola y dentro tendrán que coger un número –
Ni una cosa ni la otra, las dos a la vez.
A tomar por culo la mañana.
Un, dos, tres, yaaaaaaaaaaaa
Las puertas de la oficina se abren y empieza la carrera. El primero de la fila comienza a
andar despacito, como con miedo de a ver lo que se va a encontrar dentro. El resto le
siguen, uno a uno, pasito a pasito, todos y cada uno de ellos con tensión, pensando en
que no venga algún recién llegado y se les cuelen.
Una vez dentro, empieza la verdadera juerga. Todos los asientos están pillados.
- Ah, ¿pero hay asientos? –
- Ya sé por qué madrugan tanto los hijos de puta –
El silencio se puede cortar como una capa de grasa con un cuchillo al rojo vivo. Cada
uno que entra por la puerta, todos los demás le miran.
Ir a la oficina del paro es cosa de uno. Es la típica cosa que es para hacer tu solo. Joderte
la mañana solo. Aún así, siempre ves a algún gilipollas que ha arrastrado, siempre en
contra de su voluntad, a algún familiar o a su pareja, utilizando, sin duda alguna, algún
tipo de chantaje emocional.
La máquina de números para el turno en la pared. La gente te mira y lo señala. Que
quede claro que el asunto va por números, no sea que estés pensando en colarte y ya de
paso, que quede claro que el que te señala la máquina tiene, por supuesto, un número
más bajo que el tuyo. Eso quiere decir que se irá antes que tú de ese puto infierno.
Después de estar allí hora tras hora, pensando en lo mucho que te gustaría ir al congreso
y poner una bomba cuando esté llenito de chupópteros, al fin te toca.
Te sientas en la silla, ya cansada de soportar tanto culo de parado:
- Buenos días –
- Buenos días –
- ¿Qué desea señor? –
- Una pizza, no te jode . Que me den la puta prestación – piensa Toe para sus
adentros.
Sin contestar a las preguntas saca todos los papeles irreconocibles que le dieron en el
trabajo antes de darle la patada y la señora gorda que está detrás de la mesa se ajusta las
gafas y los observa.
- Su D.N.I. por favor –
El D.N.I. encima de la mesa.
- Pppppero aquí le falta un papel –
- Le tenían que haber dado otro papel-
- ¿No tiene nada más? –
- No-
- Por favor, vuelva a su empresa y pídales el TC2. Sin ese documento no podemos
redactar la solicitud-
Toe agarra todos sus papeles y se marcha por la puerta.
- Sabía yo que no iba a ser tan fácil que estos hijos de puta me devolvieran un
parte de lo que les he regalado durante años. Pero a la hora de quitármelo de la
nómina mes por mes no ponían ningún problema. Serán cabrones -

 

Todos los derechos pertenecen a su autor. Ha sido publicado en e-Stories.org a solicitud de Juan Carlos González Martín.
Publicado en e-Stories.org el 24.02.2011.

 

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