Fernando Otero

Carta Para Mi Niña

La voz de Mercedes Sosa suena en el gramófono cerebral que toca las canciones grabadas en la memoria con la marca imborrable de los recuerdos. La voz de La Negra que nos explica que porque el tiempo pasa nos vamos poniendo viejos…y aunque la escucho, y le creo, y lo siento en mis huesos, a ti te veo igual que hace veintitantos años. Sigues siendo mi niña de siempre a pesar de tus viajes, de tus sueños, de tus libros, de tus escritos, de tus discusiones filosóficas sobre el bien y el mal, sobre el frío y el calor, sobre la lluvia y la sequía. Sigues siendo mi niña aunque me discutas tu desacuerdo en Español, Inglés, Árabe, Hebreo, y en el lenguaje mitológico de los marineros Griegos  que acompañaban a Poseidón en jornadas memorables a través de los siete mares. Lo eres y lo serás por siempre. Y lo sé porque soy lo suficientemente humilde para aceptar que soy sabio. Porque la sabiduría no viene de libros, ensayos, seminarios, investigaciones. La sabiduría se hace viviendo. Cometiendo errores. Tratando y equivocándose. Arriesgando y perdiendo. Volando para caer.  He sido afortunado porque he cometido muchos errores y tomado muchas decisiones equivocadas. Por eso sé que no hay manera de cambiar tu decisión. Por eso sé que vas a hacer lo que quieres. Por eso duele la sabiduría, porque sé lo que viene. Y por eso mismo sé que el dolor que puedas experimentar se convertirá en la base de tu propia sabiduría. Un error después de otro, una decisión a la vez. Y un día estarás como estoy yo, encontrando paz en un momento de introspección. Solo quiero que sepas que aquí estaré siempre, igual que cuando eras una bebita que aprendía a caminar y yo te extendía los brazos para evitar la caída. Aquí estaré con el sanaquesanarabitoderana para curarte el alma, la cremita para las heridas, y el beso de las buenas noches. Aquí estaré con los brazos extendidos para amortiguar la caída porque yo ya no la puedo evitar. Tú no eres la bebita de ayer y mis brazos no son tan fuertes como lo fueron. Eso sí, mi hombro siempre estará listo para que te apoyes y te levantes. Es tu momento de tomar decisiones. Vuela.

 

Todos los derechos pertenecen a su autor. Ha sido publicado en e-Stories.org a solicitud de Fernando Otero.
Publicado en e-Stories.org el 30.07.2013.

 

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